La mejor parte es cuando entras en ese lugar y dejas la realidad en la puerta.
lunes, 25 de julio de 2011
Subámonos a ese avión.
Señores pasajeros, abróchense sus cinturones, el avión está a punto de despegar.
En caso de emergencia, no tengan miedo, ni se muevan de sus asientos.
El miedo paraliza a las personas, lo sé porque también lo he sentido alguna vez. Pero no soy yo la que tiene miedo hoy.
Quereros, y dejaros querer.
Bienvenidos al mejor vuelo de vuestras vidas.
En caso de emergencia, no tengan miedo, ni se muevan de sus asientos.
El miedo paraliza a las personas, lo sé porque también lo he sentido alguna vez. Pero no soy yo la que tiene miedo hoy.
Quereros, y dejaros querer.
Bienvenidos al mejor vuelo de vuestras vidas.
Simplemente tú.
¿Alguna vez habéis tenido una mejor amiga? No es solo una persona a la que contarle tus secretos. Es mucho más. Es una persona terriblemente parecida o diferente a ti. Es una persona en la que confiar sí, pero es mucho más que eso. Es una hermana gemela, una parte de ti, una parte de tu vida. Sientes lo que ellas siente, ya que lloras cuando ella llora y ríes cuando ella ríe. Es esa persona que has podido llegar a a odiar infinidad de veces, pero siempre has perdonado y la has mantenido a tu lado. Es una persona única, pues no encontrarás muchas como ella a lo largo de tu vida.
¿Alguna vez habéis tenido una mejor amiga? Es la cosa más maravillosa del mundo.
¿Alguna vez habéis tenido una mejor amiga? Es la cosa más maravillosa del mundo.
Cuando el amor llame a mi puerta.
A mi alrededor no hago más que observar a parejas llenas de amor. Personas felices, que se comprenden la una a la otra y se complementan entre sí. Personas a las que no le simportan los defectos de sus compañeros, pues sus compañeros aceptan los suyos. Ese tipo de personas son las que hacen que todo parezca tan fácil... Y tal vez lo sea, pero tenemos la costumbre de dificultarlo.
miércoles, 29 de junio de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
La resaca del mes después.
Te echo de menos. Sí, lo admito, te echo muchísimo de menos. Pero, ¿qué más da ahora? Las cosas entre nosotros no pueden mejorar. Admitámoslo, lo hemos intentado, pero no ha dado resultado. Te olvidaré. Me costará trabajo, pero te olvidaré.
lunes, 16 de mayo de 2011
No puede terminar lo que nunca comenzó. Cierta o técnicamente comenzó cuando me di cuenta que no era el quien me necesitaba a mí, si no yo a él. Cuando supe que no era burlarme de su a m o r y su buen corazón lo que adoraba hacer, si no que hacerlo implicaba estar siempre a su lado, respirar su aliento, besar sus labios, entonces me di cuenta fue eso lo que siempre me importo.
lunes, 25 de abril de 2011
Quiéreme...
Quiéreme, susurró al fin, desde su confín de marfil. Nadie podía oírla, ni tocarla ni sentirla. Y así huyó, se escabuyó entre el murmullo de sus gentes, inocentes, de sus más oscuros secretos confidentes. Nadie la entendía, nadie sabía cómo podía vivir tanto y soportarlo día a día. Monotonía, osadía, amor no correspondido, sueños perdidos en el olvido. entre el asfalto o un infarto, quién sabe si el futuro de nosotros ya está harto. Pronto cesará, de nuevo acabará esta historia, de mil penas y ni una gloria, como una noria, siempre dando vueltas , sin llegar al cielo, vuelo, ella consigo misma tuvo un duelo y creyó que que hacía lo correcto. De nuevo ella se equivocó, pues él era de todo menos sincero pero, el dolor de ambos era cierto, eterno, cuando llegaron a ese ugar negro ninguno podía creerlo.
Ellos nunca lo dirían, pero en el fondo se querían.
Ellos nunca lo dirían, pero en el fondo se querían.
Ella sigue esperando.
Aquel iba ser su día. Su noche, mejor dicho. Habían estado esperando ese momento muchísimo tiempo. Habían pasado tanto para conseguir al fin estar juntos... Quizá la que peor lo había pasado era ella, viendo durante demasiado tiempo como él se paseaba por la ciudad al lado de otras, sin apenas prestar atención a aquella chica solitaria que le observaba desde lejos. Las once de la noche. Nada. Las doce, ni rastro de él. La una, las dos, sigue sin aparecer. Es hora de irse. Llega a casa, y ella se derrumba en su cama. Preocupada, envía un mensaje: ¿Donde estás? Dijiste que ibas a venir, y no apareciste. Ni siquiera avisaste. ¿Es eso lo que te importo? Pulsa la tecla de enviar. Ya no está preocupada, sino enfadada. ¿Qué hizo ella para merecer tan mala suerte en el amor?
Mensaje recibido: No te enfades, que tenía pensado quedarme hasta última hora. Ya te lo compensaré. Yo también tengo ganas de verte. Cansada y harta, ella le perdona, porque, al fin y al cabo, lo quiere y... y lo echa muchísimo de menos, y es incapaz de enfadarse con él.
A la mañana siguiente, ella se da cuenta. ¿Que se lo compensará? ¿Pronto? ¿Y cuando sería eso? ¿Que se iba a quedar hasta última hora? ¿Qué tipo de excusa es esa? Pero, de todos modos, tiene que perdonarlo, lo quiere demasiado como para enfadarse con él. Quizá sea tonta, quizá no se de cuenta de la realidad, de lo que pasa delante de sus ojos, quizá sea verdad eso de que el amor es ciego, y quizá también el amor aciegue. Se quedaría a su lado toda la vida para descubrirlo.
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